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Por: Jonathan A. Maynard

Cuando uno se encuentra en la dinámica en los Modelos de Naciones Unidas, es muy fácil ver muchas características dentro de la vida de un munero cuando pasa la transición del circuito colegial al circuito universitario. Características como: Desgaste considerable de los modelos, sensación de “Conocimiento Absoluto” por una dilatada experiencia en el circuito colegial y una filosofía donde la búsqueda de reto ya ha sido saturada. Esto hace que el munero colegial, al toparse con la brecha universitaria, tome dos alternativas: 1.- Aburrirse de la dinámica munera, asumiéndolo como cierta “jubilación”; o 2.- Asumir la liga universitaria como una continuación de la liga colegial. Ambas vías son errores tan frecuentes como constantes, tanto así que puede asumirse como una clara conclusión: No existe diferencia entre el delegado de experiencia munera colegial y el estudiante que tiene su primer acercamiento con los MUN’s en su tránsito universitario.

¿Por qué se lanza esta afirmación? La genealogía de los modelos colegiales se encarga en el desarrollo de las formas de interacción: Oratoria, Debate, Resolución de Conflicto y Trabajo en Equipo (sin contar las innumerables maneras de sumar cultura general en el acervo del estudiante). Pero mientras se va acumulando estos procesos, se considera que el estadio ideal de un delegado solamente se coteja en saber hablar, saber debatir, saber negociar y saber manejar las propuestas. Es un escenario meramente instrumental, basado en la forma de ser delegado. Mientras que los estudiantes universitarios vienen de pasar por un tamiz de selección que implica el escenario universitario, que implica una mayor capacidad de reflexión en los temas empleados, capacidad de síntesis, interpretación y desarrollo intelectual, es decir: Es un escenario exclusivamente reflexivo, basado en el fondo de ser delegado.

No hay que dejar a un lado, las referencias pragmáticas de Diplomacia: “Veracidad, porque contribuye a una buena reputación e intensifica la credibilidad; Precisión, que implica certeza intelectual y moral; Buen carácter, que implica moderación y sutileza; Paciencia, calma, que permite guardar imparcialidad y precisión; Modestia, para no dejarse envanecer y jactarse de sus victorias y éxitos; Lealtad, a sus gobiernos y hasta al país que los hospeda.” Esta premisa se balancea con la dimensión de simulacro educativo formativo que implican estos modelos, permitiendo caracterizar que los objetivos centrales de cada circuito se diferencien claramente.

Por ende, cuando cada estructura o estilo usurpa su terreno, genera una tergiversación profunda en los objetivos que esta produce: Diferencias informativas, falta de sintonía académica en los procesos de desarrollo del comité, desviación del escenario total del debate.La manera instrumental de los MUN’s colegiales se enmarcan fomentar capacidades y habilidades para solventar problemas, no pueden abarcar dinámicas académicamente tan densas porque acarrearía una competencia desigual en el marco de un marco de discusión.

En los modelos colegiales se abarcan limitantes en los comités por la alta densidad de especialización que ofrecen en comparación al rango educativo que están generando; por ejemplo, hablar de Organización Mundial del Comercio, Consejo Económico y Social, Cortes de Rango Supranacional y Comités Especializados (SPECPOL, Consolidación para la Paz) son espacios que no van a brindar una extensión de maniobra fidedigna a lo que se requiere, ya que se necesita un delegado que tenga dominio instrumental tanto de leyes de regiones determinadas, manejo interpretativo de indicadores económicos, sociales y políticos, además de los temas deben centrarse en dinámicas de cultura general que favorezcan un debate simple y fructífero, por ende seria inconveniente usar a comités especializados para el desarrollo del mismo.

Debe entenderse los MUN’s universitario como una evolución sustancial del mismo, de manera práctica, teórica y estratégica. La reflexión parte desde un área de estudio como trampolín de conocimiento transdisciplinario e interdisciplinario, combinando tus habilidades y actitudes (sin importar el nivel de los mismos, ya que el deber de una delegación es pulir esas cualidades para ser adaptadas en una competencia como tal) con el entorno que vas a trabajar (Tema y comité). Se han mostrado casos donde áreas tan ajenas al derecho, pueden asumir con asesoría incisiva y trabajo puntual, la responsabilidad de una corte universitaria, siendo estudiantes de las ramas como medicina, artes, letras, psicología, sociología, etc. Viene una primera pregunta: ¿Por qué si se permite esto en Universidad y no en Bachillerato? Porque la cosmogonía universitaria te permite vislumbrar interpretaciones muy nutridas como diversas hacia el espacio donde quieres pisar, dándote herramientas de investigación e interpretación.

El deber ser de un comité de nivel universitario debe orientarse en temas con manejo interdisciplinario, donde se aproveche la densidad académica con el desarrollo de las habilidades del delegado, siendo asertivo con las habilidades que se van a desarrollar y fomentar un equilibrio entre la forma con el fondo. Debe estar muy pendiente acerca de las implicaciones de los propósitos del comité con relación al tema y las declaraciones pertinentes para el desarrollo mancomunado del comité. En este nivel de juego, las simulaciones deben ser más fidedignas como contundentes, se puede hacer gala de la política exterior de cada delegado para darse provecho con relación a las dinámicas que se configuran en el comité.

Muchos delegados me comentan que “Lo importante es divertirse a través de la retórica y el dominio argumentativo sobre el otro” cosa digna de interpretaciones adolescentes, pero la multicotomia entre Academia, Competencia y Diversión hace que el manejo y actuación del delegado (individual y grupalmente) sea mucho más densa como puntual. La academia privando la autoridad en el manejo del contenido, la competencia como las habilidades que se deben desarrollar para consolidar un liderazgo positivo y la diversión como ese espacio de camaradería y convivencia con tus pares, hace que el escenario te oriente en una visión mucho más adulta de los simulacros.

Por eso, los MUN’s colegiales y universitarios son totalmente distintos, son un marco tan evolutivo como transformador. No deben ser medidos bajo el mismo estándar, ni manejados bajo el mismo rigor que se conllevan.

“Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.” San Agustin.

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